En el año 1918 el Cerro Porteño se proclamó campeón de Liga en Paraguay en un torneo marcado por una serie de insólitas situaciones. Goleadas imposibles, partidos de desempate y un título que se decidió en 1919 dotaron de épica a la competición.

Para empezar, en 1917 en la División de Ascenso, Villa del Salto se proclamó campeón pero tuvo que renunciar al ascenso por razones económicas. Su puesto debería ocuparlo Boys Scout pero no lo hizo. La segunda plaza fue para Atlántida, que ni tan siquiera había competido en la categoría. La otra plaza de ascenso la logró Libertad. Sol de América debería haber descendido pero quien lo hizo fue Mariscal López. Motivos económicos y una discutible organización hicieron posible estos problemas al inicio del campeonato.

El torneo ofreció un gran espectáculo. Se vieron grandes partidos y grandes goleadas como un Cerro Porteño 9 Marte Atlético 0, Guaraní 11 Marte Atlético 1 o River Plate 12 Sol de América 2. A pesar de estos resultados la competición estuvo muy igualada y de hecho entre los dos primeros y el colista apenas hubo una distancia de 11 puntos (Cerro Porteño y Nacional 21 puntos empataron en cabeza y Sol de América fue colista con 10).

Aunque lo mejor llegó al final. Al haber finalizado la temporada empatados a 21 puntos, Cerro Porteño y Nacional tuvieron que disputar un encuentro de desempate para dilucidar quien se proclamaba campeón. El primer partido se disputó el 10 de noviembre de 1918 y acabó con empate a un tanto. Lázaro Ávila adelantó a Cerro y Casado empató la contienda en un choque que se fue a la prórroga. En la primera parte del tiempo extra, Nacional se mostró superior a Cerro y consiguió adelantarse en el marcador gracias a un tanto de Escalada. Sin embargo, en el descanso de la prórroga, Plutarco Rekalde, el árbitro, suspendió el partido al entender que no había luz suficiente para continuar con el encuentro.

Sin embargo, aparecieron factores extradeportivos que hicieron que la definición tuviera que postergarse hasta el mes de enero de 1919. Una epidemia de gripe hizo estragos en Paraguay, sobretodo en Asunción, y eso obligó a suspender las actividades lúdicas como el fútbol. Por ello, la segunda parte de la prórroga no pudo disputarse hasta el 12 de enero de 1919. Ese día se jugaron los quince minutos restantes y en ese tiempo se vio un gol, el de Lázaro Ávila para Cerro. Ese tanto supuso el 2-2 final y obligó a disputar un nuevo partido de desempate. El segundo partido de desempate se celebró el 26 de enero y no aclaró nada. Cerro Porteño se adelantó en el marcador y Nacional igualó en la recta final por medio de Clemente Ferreira. Se tendría que disputar un tercer partido de desempate.

El tercero y definitivo partido de desempate dejó sensaciones encontradas para los aficionados de uno y otro equipo. Nacional dominó el partido y consiguió una renta de 2-0 que le acercaron al título. Tal fue su dominio que, según las crónicas de la época, los aficionados de Cerro comenzaron a abandonar el estadio cuando faltaban veinte minutos para el final. Se perdieron lo que a posteriori se conocería como lograr “una victoria a lo Cerro”. Cuatro goles en 20 minutos hicieron que el título acabara en las vitrinas de Cerro tras una temporada que, por lo insólito, acabaría grabada a fuego en la memoria de los paraguayos.

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