Los partidos de pretemporada son, simplemente, partidos de preparación. Esto quiere decir que son encuentros donde lo que menos importa es el resultado. Aunque esta premisa no siempre es cierta y en ocasiones el marcador permanece grabado a fuego en la memoria colectiva. Y eso es lo que ocurrió el 5 de agosto de 1980, cuando el Bayern de Múnich goleó al Real Madrid por un contundente 9-1.

Es cierto que aquel partido estuvo marcado por unos factores particulares que propiciaron la goleada del combinado alemán. Para empezar el Bayern de Múnich estaba a unos días de comenzar la Bundesliga, mientras que el conjunto español apenas llevaba una semana entrenando. Además, mientras que los germanos acudían con un equipo de plenas garantías en el que sobresalían Rummenigge, Breitner o Hoeness, entre otros, mientras en el Real Madrid no estaban jugadores de la talla de Vicente Del Bosque o Juanito. A pesar de ello, el equipo español presentó un equipo de garantías en el que podíamos encontrar futbolistas como Agustín, Camacho, Gallego o Cunningham.

Probablemente el primer tiempo del partido haya sido el peor primer tiempo en la historia del Real Madrid. Los merengues fueron barridos por los alemanes y se marcharon a los vestuarios con un 7-0 en contra que hacía presagiar una goleada de escándalo en la segunda parte. Los bávaros fueron superiores y aprovecharon sus ocasiones para delirio de sus hinchas. Hoeness (3), Breitner (de penalti), Niedermayer, Rummenigge y Krauss fueron los goleadores en el primer acto. En la segunda parte los locales bajaron el ritmo y el Real Madrid tiró de vergüenza torera para oponer más resistencia. Cunningham, de penalti, puso el 7-1 a diez minutos para el final del envite. Pero el Bayern reaccionó con contundencia y certificó la humillación del Real Madrid con dos tantos en apenas seis minutos. Rummenigge en el minuto 83 y Rautiainen en el 88 pusieron el 9-1 definitivo.

El resultado hizo que aquel encuentro pasara a los anales de la historia. Aunque también dejo una frase de Vujadin Boskov para el recuerdo: “Prefiero perder un partido por nueve goles que nueve partidos por un gol”.

 

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