Las décadas de los ochenta y los noventa del pasado siglo fueron pródigas en el desembarco de futbolistas africanos en Europa, algunos con una historia personal sorprendente como el caso del portero Peter Rufai, internacional con la selección nigeriana y ex cancerbero, entre otros, de Hércules de Alicante y Deportivo de la Coruña.

La historia de este portero nacido en 1963 se remonta a sus inicios en el mundo del fútbol, unos comienzos en los que defendió la portería del Stationary Stores y del Femo Scorpions de Nigeria antes de incorporarse al AS Dragons L´Ouémé de Benín en 1986. En el cuadro beninés permaneció hasta 1989, conquistando la liga en su última temporada en el conjunto africano. Un título en el que fue parte importante y que le abrió las puertas de Europa. Concretamente fichó por el KSC Lokeren de Bélgica, equipo en el que militó hasta 1992, año en el que ficharía por otro equipo belga, el KSK Beveren. Sus intervenciones en estos equipos le permitieron ser internacional con Nigeria durante la fase de clasificación al Mundial de Estados Unidos. Un campeonato en el que participó tras haber realizado una buena campaña con el Go Ahead Eagles de Holanda.

El notable Mundial ’94 realizado por las Águilas nigerianas hizo que el Farense portugués se fijara en él para defender su portería. En 1997 se incorporó al Hércules de Alicante de España, después militó en el Deportivo de la Coruña y un año después fue el portero titular de Nigeria en el Mundial de Francia. Aunque a partir de ahí llegó el momento de la despedida. Regresó a Portugal, al Gil Vicente, equipo en el que colgó las botas en el año 2000.

Peter Rufai quedó en la memoria colectiva por el hecho de ser el hijo del rey Rufai de la región en la que se ubica Lagos, antigua capital de Nigeria. El arquero era el príncipe heredero al trono, aunque nunca mostró interés en ocupar el cargo e incluso cuando su padre falleció en 1999 le recomendaron que no fuera al entierro para evitar verse envuelto en la batalla por la sucesión.

Lo cierto es que al bueno de Rufai nunca le interesó el trono. A su llegada a España mantuvo en secreto su condición de príncipe hasta que la prensa lo descubrió. A partir de ahí llegaron los reportajes, la popularidad y el cariño de los aficionados españoles, quienes lo asociaban a Akeem, el personaje de Eddie Murphy en la película “El príncipe de Zamunda”. Cuentan que durante su etapa en el Hércules sus compañeros le colocaban toallas a modo de alfombra a su paso, ponían coronas encima de las pizarras donde ponía su nombre y le hacían reverencias, actos que el nigeriano se tomaba siempre con buen humor.

Tras retirarse, Peter Rufai montó una escuela de porteros en España y Nigeria, lanzó un equipo de fútbol belga, ha ejercido como comentarista deportivo y ha realizado varios proyectos para ayudar a niños desfavorecidos.

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